Un espacio para volver a ti
- Adri Piedra Butiñá
- hace 3 días
- 3 Min. de lectura
A veces la vida se hace demasiado pesada por dentro…. y por fuera también: ansiedad, tristeza, recuerdos que vuelven, una mente que no se apaga, un cuerpo en tensión constante, o la sensación de estar “funcionando” pero sin estar bien, de existir y reaccionar ante cualquier circunstancia de manera que no logramos entendernos, conectarnos y a veces ni siquiera reconocernos.
En Equilibradamente te acompañamos desde un enfoque clínico, humano y basado en evidencia. Nuestro objetivo no es que “aguantes” o “resistas” sino que comprendas lo que te pasa, recuperes seguridad interna y construyas herramientas reales para tu día a día.
Trabajamos, entre otros motivos de consulta, con:
Ansiedad y pánico
Depresión y bajo estado de ánimo
Estrés postraumático y trauma
Duelo y pérdidas
Fobias
Autoestima, apego y dependencia emocional
Desregulación emocional y dificultades para gestionar emociones
TDAH en adultos: evaluación clínica, regulación emocional y plan terapéutico basado en evidencia.
Síntomas somáticos relacionados con el estrés
TLP (jóvenes y adultos jóvenes): evaluación clínica, regulación emocional y plan terapéutico basado en evidencia.
Evaluación neuropsicológica (y acompañamiento para familias en procesos cognitivos)
Este blog nace para ofrecerte psicoeducación clara, recursos prácticos, herramientas basadas en evidencia y una idea honesta de cómo es un proceso terapéutico de la mano de profesionales expertas en el cuidado de tu salud mental. Si te estás preguntando “¿y si esto no se me va?”, “¿y si esto no es para mí?” quizá necesites escuchar esto hoy: no estás solo/a y tiene sentido pedir ayuda, el dolor también puede sentirse y transformarse. La terapia no es solo para gente “rota”. Es también para personas que deciden cuidarse con apoyo profesional y sin juicios.
Si quieres, cuéntanos en comentarios: ¿qué te gustaría entender mejor: ansiedad, trauma, duelo, TDAH, TLP, fobias, o regulación emocional?
Ansiedad: cuando tu cuerpo vive en “alerta” (aunque todo esté aparentemente bien) La ansiedad no siempre se siente como miedo. A veces se siente como tensión, irritabilidad, cansancio, presión en el pecho, pensamientos que no paran, necesidad de control, o un “algo malo va a pasar” que no se puede explicar.
Desde la ciencia, la ansiedad es un sistema de protección que se activa para cuidarte. El problema aparece cuando ese sistema se queda encendido por largo tiempo.
Señales comunes (y muy reales):
mente acelerada, rumiación o anticipación constante
nudo en el estómago, opresión en el pecho, falta de aire
hipervigilancia (estar pendiente de todo)
dificultad para dormir o descanso no reparador
evitación: “si no lo hago/no voy, me calmo…”, pero luego vuelve más fuerte
Una herramienta breve (2 minutos): “orientación + respiración”
Mira alrededor y nombra en voz alta 5 cosas que ves.
Apoya los pies en el suelo y nota el contacto.
Inhala 4 segundos, exhala 6. Repite 6 veces. Esto no “cura” la ansiedad en dos minutos, pero le manda al sistema nervioso un mensaje: “estoy aquí, ahora, y puedo regularme.”
¿Cuándo debo pedir ayuda?:
Si la ansiedad afecta tu sueño, tu trabajo, tus relaciones o tu cuerpo, es un buen momento para consultar. En terapia se trabaja con un plan que integra: comprensión de disparadores, regulación, cambios conductuales y, si procede, abordaje del origen (trauma, apego, estrés crónico, dependencia emocional).
Si te identificas, no tienes que manejarlo solo/a. Podemos ayudarte a construir un plan terapéutico paso a paso para mejorar tu salud mental y mejorar tu calidad de vida.

Comentarios